





Prefiere escenas reales, expresiones auténticas y composición clara. Evita clichés de stock que rompan credibilidad. Busca luz que refuerce el tono del mensaje y deja espacio negativo para titulares. Revisa derechos y licencias antes de incluir. Considera diversidad y representación responsable. Ajusta colorimetría para cohesión con tu paleta. Prueba la imagen junto al texto final, verificando legibilidad y foco. Si la foto no avanza el argumento, reemplázala sin dudar y mide reacción del público.
Diseña un sistema de ilustración con módulos reutilizables: personajes, escenarios, objetos y conectores. Así podrás componer escenas nuevas rápidamente sin perder coherencia. Define grosor de línea, sombras y textura base. Crea niveles de detalle por distancia narrativa, desde viñetas mínimas hasta panoramas informativos. Documenta casos de uso, excepciones y variantes. Este enfoque acelera iteraciones y reduce costos, manteniendo flexibilidad para adaptar mensajes a distintas audiencias y formatos sin sacrificar claridad esencial.
Selecciona el tipo de gráfico por la pregunta que responde: barras para comparación, líneas para tendencia, dispersión para correlación, áreas para composición evolutiva. Elimina adornos, usa ejes legibles y unidades explícitas. Destaca solo la serie importante. Anota conclusiones directamente sobre el trazo para reducir saltos de atención. Verifica integridad de escalas y fuentes. Un gráfico limpio sustenta decisiones sin necesitar párrafos. Ensaya narración progresiva con animaciones sutiles y pautas temporales claras.
All Rights Reserved.